
La Escuela de Arquitectura de Málaga, a través de su Delegación de Alumnos, ha decidido ir al cine.
El cine como una actividad de siempre relacionada con la arquitectura; el cine como reflexión, como debate, como ocio.
Y es que no hay cine sin arquitectura, sin paisaje, y no hay arquitectura ni paisaje que no puedan verse afectados por el modo de mirar cinematográfico.
Porque tampoco hay proyecto arquitectónico contemporáneo sin montaje, sin la facultad que posee el montaje para hacer convivir lo diverso.
Pero hay más dimensiones, más motivos para ir al cine.
Hay necesidad de soñar, de vivir en lo virtual, de comprobar el sueño de la arquitectura, todo aquello que tan sólo el cine puede desvelar.
Hay ganas de vivir otro tiempo, de vivir el tiempo distinto, irreal, de una narración que se superponga a nuestra propia realidad.
Hay necesidad de otro ritmo, el del encuentro con la fantasía, con la magia de la imagen-movimiento.
Hay una necesidad de buscar el tiempo perdido, la infancia recuperada, el reto de poner en juego y en valor, desde nuestra propia voz, todo aquello que el cine es capaz de mostrar.
Hay una necesidad de vivir más aventuras, en blanco y negro o en color, en el largo camino hacia la formación como arquitecto.
Con esta ilusión y esta necesidad de poder jugar intensamente con nuestro tiempo, surge esta actividad de cine-forum en la Escuela de Arquitectura.
Una actividad sin exámenes ni créditos, opcional, auto-formativa, pedagógica, y que sin duda nos ayudará a comprender mejor el universo arquitectónico.

